31.01.2008

Sin duda, el sampling se ha instaurado como la herramienta más masiva, simple y eficaz para producir sonidos de corte realista. Sin embargo, hay quienes sostienen que no basta con introducir samples a la ecuación para dar con la solución definitiva, sosteniendo como argumento que los samples son por naturaleza muy estáticos y que siempre van a sonar igual. Basta con mirar los instrumentos virtuales de última generación para darles un poco la razón, ya que aún con colecciones de muestras de varios GB, a estos programas se les hace necesario inventar sistemas paralelos de control que permitan dotar de mayor expresividad al instrumento. En resumen, el sampling es de extrema utilidad pero por sí solo, pareciera no ser suficiente.

La síntesis aditiva bien podría ser el método de síntesis perfecto ya que al menos en teoría, cualquier sonido imaginable puede ser recreado usando sus conceptos. El único problema es que hasta ahora dominar sus leyes ha sido mucho más difícil que las tecnologías más simples. Y por si fuera poco, sus métodos requieren de un poder DSP de tal magnitud que las pocas máquinas que lo han implementado, en realidad nunca han podido explotar su potencial total. Sin embargo, el creciente poder de los computadores actuales le ha dado a la síntesis aditiva una segunda oportunidad.

Primero, un poco de teoría. La forma de onda más pura corresponde a la llamada onda senoidal o "sine wave", la cual al contener sólo una frecuencia se percibe auditivamente como un sonido demasiado puro y simple como para tener mayor aplicación musical. Por otro lado, los instrumentos tanto naturales como sintetizados contienen energía en muchas diferentes frecuencias las que matemáticamente, se pueden describir como la suma de múltiples ondas senoidales, lo que constituye la base de la síntesis aditiva. Si hasta ahí todo parece muy simple, la complicación surge cuando nos damos cuenta que estas ondas senoidales tienen cada una su propia frecuencia, envolvente de amplitud de extrema complejidad y fase.

Haciendo un paralelo con la síntesis clásica, es decir, la síntesis substractiva (nótese la relación aditivita-substractiva), nos encontramos con que allí se parte con un onda compleja como una onda diente de sierra y se usa un filtro para eliminar las frecuencias indeseadas. La síntesis aditiva es entonces, precisamente todo lo contrario. En ella, los timbres se construyen mezclando una larga serie de ondas senoidales que adoptan el nombre de "parciales", que son muy parecidas a los "armónicos" con la diferencia de que los parciales no tienen que tener ninguna relación entre ellos. Son frecuencias totalmente arbitrarias que pueden ser un armónico pero no necesariamente. Pero como ya dijimos, las dificultades de lidiar con tantas frecuencias y envolventes de amplitud complejas, hacen necesario que se implementen macro controles asignados a la amplitud de múltiples parciales simultáneamente, por ejemplo.

Los nuevos computadores ofrecen un poder DSP impensado hace años y como consecuencia, varios instrumentos virtuales han incorporado la síntesis aditiva como una herramienta más para dar forma a timbres nunca antes escuchados. Los más llamativos son Cameleon 5000 ( www.camelaudio.com ) y VirSyn Cube ( www.virsyn.com ). Puedes bajar demos de ellos y tener un primer acercamiento a este tipo de síntesis. En ellos, lo más interesante es la capacidad para hacer "morphing" entre distintos plantillas de sonidos aditivos. Lo interesante del "morphing" es que las cualidades de un timbre se van traspasando a otro de forma gradual, dando resultados a veces totalmente inesperados pero sumamente atractivos, interesantes y llenos de originalidad.

 

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