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06.06.2008
Qué duda cabe. Los programas de secuenciación audio/midi de la actualidad son tan poderosos que muchos usuarios no necesitan de prácticamente ningún equipo externo para cubrir cada una de las etapas de la producción musical. Puede que los únicos equipos que siguen siendo imprescindibles sean los instrumentos acústicos mismos y otros aparatos cuya función es imposible que sea delegada en un computador, como son micrófonos y parlantes por ejemplo. Pero aparte de ellos, todo tipo de procesadores, ecualizadores, mezcladores y efectos han sido virtualmente replicados en el mundo virtual con asombroso éxito. ¿Significa esto que todos nuestros antiguos procesadores sólo pueden ir a parar al cementerio? La respuesta es no.
Al menos debes considerar algunos aspectos que permiten integrar equipos externos a nuestra configuración basada en un DAW y elevarlo a un nuevo nivel de versatilidad y prestaciones. Para empezar, una de las opciones más recurrentes de quienes no pueden renunciar a la calidez analógica es usar equipos externos para sumar las señales de cada pista en el terreno análogo en vez de hacerlo digitalmente "dentro" del mismo software. Ojo que en este caso, no hay ningún tratamiento análogo más que el simple hecho de "mezclar" las señales. Pero la pregunta real es por qué no ir más allá y enviar todos los canales de un DAW a un mezclador externo.
Los beneficios no serían pocos. Para empezar obtenemos como agregado natural toda la funcionalidad de una superficie de control dedicada, es decir, una colección de invaluables faders y potenciómetros de control que en conjunto ofrecen una comodidad de trabajo inmensamente superior al trabajo con un mouse. Sigamos con la obvia ventaja de que mientras cualquier aplicación software consume recursos de la CPU , un equipo externo cargado con ecualizadores y procesadores no tiene ningún impacto sobre el uso del procesador.
Por si fuera poco, los ecualizadores de cualquier mixer decente debieran ser mejores que aquellos que traen los programas de fábrica. Adicionalmente, también podemos usar el mezclador para administrar todas las señales durante la etapa de grabación contando con una inusual cantidad de inputs, faders y opciones de premezcla. Por último y aunque muchos programas permiten integrar procesadores externos usando las entradas y salidas de la interfase de audio, siempre será mucho más sencillo integrar procesadores externos usando los envíos y retornos de una consola real.
Pero quizás no tardemos mucho en intuir el primer pequeño problema. Y es que para poder llevar la señal de cada pista a un mixer externo vamos a necesitar una interfase con una gran cantidad de salidas. De hecho, puede que sea imposible corresponder un canal del mezclador software con un canal de mezclador físico. Una solución sería agrupar canales en buses del mezclador software. Por otro lado, los teclados incluso puedan ser controlados vía MIDI y conectarse directamente al mezclador externo.
Las salidas digitales de una tarjeta también pueden ser opción para expandir la cantidad de canales ya que una salida óptica ADAT puede lidiar con 8 canales e incluso, el nuevo protocolo MADI llega a los sorprendentes 64 canales de audio.
Pero antes de que te tomes este camino en serio, debes considerar su principal desventaja. Mientras en un programa todas las configuraciones quedan grabadas en el "proyecto", en un setup con equipos externos vas a tener que encontrar la forma de que cada equipo recuerde la configuración indicada. En mezcladores digitales es fácil grabar plantillas y en modelos analógicos de alto costo es posible grabar las configuraciones más importantes. Sin embargo, en modelos análogos tradicionales puede que tu única solución sea recurrir a la vieja libreta de anotaciones y recordatorios.
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