: PROFESORES :
Dick DiCenso: El proceso de aprendizaje (2ª parte)
Escrito por: Hans Puschel
08 / 03 / 2010

Ésta es la segunda parte de un interesante artículo entregado por Vater, que nos habla sobre el proceso de aprendizaje, y como éste se relaciona con la motivación, la práctica, el deseo y el éxito.

Dick DiCenso:

Decidí escribir este artículo con la intención de contar, y poder entregar, información a estudiantes, padres, profesores y a cualquiera que pudiese estar interesado en lograr un mejor entendimiento acerca del proceso de aprendizaje. Mi experiencia con el proceso de aprendizaje proviene de la enseñanza de batería y de mi participación en la creación de música. Comencé enseñando batería en el año 1955, y 54 años más tarde, lo sigo haciendo y sigo fascinado tanto con el proceso de aprendizaje, como con las herramientas que lo hacen funcionar. Lo que viene está basado en observaciones rescatadas en los años de enseñanzas a personas de todas las edades y de distintas profesiones.

Se retroalimentan

La motivación y la práctica se retroalimentan. Si la práctica se transforma en parte de tu rutina, habrá progreso. Además, el progreso logra mantener la motivación y la práctica. Sin embargo, no hay una gratificación instantánea, el progreso viene con una práctica significativa, paciencia, tiempo y disciplina. En consecuencia, cuando puedes lograr algo en tu instrumento un jueves, que no podías hacer el lunes, podrás ver progreso. Como resultado, te animas a continuar. Si el progreso mantiene la motivación, la motivación es el combustible de la práctica y la práctica es el combustible del éxito. ¿Cuál es el motor que hace avanzar al proceso de aprendizaje?

El motor llamado deseo

El componente que determina el grado de práctica y éxito, como resultado del proceso de aprendizaje, es el grado de deseo. Si el proceso de aprendizaje fuese un tren, el motor de éste sería el deseo. Tal como el motor mueve al tren…es el deseo el que mueve el proceso de aprendizaje. Sin embargo, tal como el tren está hecho de muchas partes, también lo está el proceso de aprendizaje.

Mientras el motor mueve al tren, el motor solo no tiene nada que mover. Mientras el deseo mueve el proceso de aprendizaje, el deseo por sí solo, no tiene ningún proceso que mover…el deseo por sí solo no es suficiente para asegurar un proceso de aprendizaje exitoso. Para lograrlo, se requiere de algo que llame tu atención y se transforme en un genuino interés que en último término se convierta en un grado de deseo.

Otros componentes son la competencia, profesores compatibles que puedan ayudarte a establecer un plan de estudio significativo, plantear metas y alcanzarlas, motivándote a continuar. Si sumas a esto una buena administración del tiempo, un buen comportamiento y compromiso a una práctica seria, tienes los componentes necesarios para un proceso de aprendizaje exitoso.

Las retribuciones

Bueno, esta todo dicho y hecho, aplicar exitosamente el proceso de aprendizaje mientras aprendes a tocar un instrumento musical, brinda muchos beneficios. Por ejemplo, has logrado lo que te propusiste hacer y has logrado alcanzar el nivel musical que es proporcional al esfuerzo que hiciste. Este esfuerzo te permite disfrutar de la dicha de crear música.

Por otro lado, has ganado un sentido de: autoestima, reconocimiento, confianza, disciplina, creatividad, trabajo en equipo, entretención y mucho más. Mi experiencia personal y la de muchos de mis estudiantes confirman que la paga es mucho mayor al esfuerzo. Cuando consideras que el aprendizaje de un instrumento musical y la dicha de crear música puede mejorar tu vida… y puede ser una compañera de por vida… bueno, esa es una retribución difícil de superar.

Buena suerte en la búsqueda de algo que desees fervientemente. Cuando lo halles, sigue al motor llamado deseo, nútrelo y disfruta el viaje. La retribución es una recompensa de por vida, créanme, lo sé.

 

 

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