Con
motivo de la celebración de su segundo aniversario, la
revista Rockaxis organizó una fiesta en la ex disco Oz
en Bellavista, dando cita a las bandas más potentes de
la escena local, y sin quererlo, al Ibanez Army casi en pleno.
El concepto: tocatas de media hora, intercaladas con música
envasada y por supuesto alguna bebida en buena compañía.
La noche definitivamente prometía, pues se
esperaba la inédita reunión de la Ibanez Army arriba
de un escenario y el estreno de los fabulosos Marshall Mode Four,
la nueva joya introducida por esta prestigiosa marca y traída
a todos ustedes por Fancymusic... Además, una batería
Pacific CXL espera pacientemente su turno, mientras Paiste hacía
lo suyo presentándonos a tres de los mejores bateristas
del país: Sebastián Rojas (Dogma, Los Mox), Mauricio
Hidalgo (Weichafe) y Gonzalo Muga (Alejandro Silva Power Cuarteto)...
Después de más de dos horas de música, nadie
pudo decir que estos monstruos no respondieron a las expectativas.
Así, todo comenzaría con el set de
Rekiem, sin lugar a dudas la banda con tendencia musical más
moderna, donde las influencias de grupos americanos de los noventas
como Deftones es absolutamente notoria. El sonido y performance
del grupo fueron impecables, especialmente el inquieto Julián
Durney junto a su Ibanez JS1000, calentando motores para la larga
jornada de rock duro que apenas empezaba.
A continuación tocaba el turno a los Mox,
quienes con su ya clásico estilo desenfadado en letras
y música, se ganaron absolutamente a la audiencia, marcadamente
de un estilo algo alejado a la tendencia hardcore del trío.
Cada riff sonaba más rápido que el anterior, y los
clásicos del ‘Japiaguer’ y ‘Vino Caliente,
Tomó y se Fue’ adquirían un nuevo sonido al
ser coreados a todo pulmón por el público, quizás
a esa altura ya identificándose un poco con las graciosísimas
letras, siempre inspiradas en las aventuras de borracheras. Punto
aparte en este aparente desorden es la performance del baterista
(endorser oficial de Paiste) Sebastián "Chupete"
Rojas, quien reventó la Pacific CXL dispuesta para el evento
no sólo con Mox, sino además con Los Socitos y Dogma.
Luego del show de Mox, y sin que todos sus integrantes
se fueran del escenario aparecerían los Socitos, proyecto
paralelo de miembros de Mox y Dogma, y que marcaría la
primera aparición del extremadamente talentoso –e
igualmente sencillo- guitarrista Lucas Yaksic, con su JS1000 blanca.
El breve set consistió en temas heavy de corte muy clásico
-Judas, Accept-, ‘nada más nuevo que 1986’
según Lucas.
Casi sin interrupción seguiría Dogma
(¡el tercer set seguido de Chupete!). La banda ha llegado
a un nivel de composición y actuación en vivo poco
visto en agrupaciones nacionales, con un sonido y cohesión
entre sus miembros realmente notable. La potencia de Rojas esta
vez estaba al servicio de los pesadísimos riffs de Gabriel
Almazán y su Ibanez RG2077XL, quien se ha convertido en
un gran 'frontman', no sólo por su buena interpretación,
sino también por el manejo del público. Lucas Yaksic,
esta vez con su Ibanez K7, se complementa a la perfección
con los ritmos de Almazán, estructurando solos de gran
técnica en los sitios precisos, sin opacar la canción.
La revisión de los temas de sus primeros discos, la colaboración
en el soundtrack de ‘Sangre Eterna’ y algunas novedades,
dejó al público absolutamente contento y esperando
la aparición de su próximo álbum.
Contrastando
la actuación como un todo de Dogma, la noche siguió
con la presentación del Alejandro Silva Power Cuarteto,
esta vez con un repertorio especial para la ocasión, eligiendo
lo más pesado de sus dos producciones. Alejandro como siempre
maravilló a sus seguidores (cada día más)
con su técnica simplemente perfecta y su dominio del escenario.
Cada nota salida de sus guitarras preferidas (Ibanez 1077XL y
RGT3120TW) denotaba un control total del instrumento, y un sentido
de la composición cada vez más desarrollado. El
resto del cuarteto, integrado por Guido Fregonara, Cristóbal
Arraigada y el sólido batero Gonzalo Muga, (incorporado
recientemente a la familia Paiste), tuvo como siempre un desempeño
perfecto, creando la base ideal para que Alejandro volara sobre
las 6 y 7 cuerdas.
Cerrando el evento apareció en escena Weichafe,
que con su tradicional estilo de rock duro influenciado en los
clásicos, se ha consolidado como una de las bandas más
importantes de la escena. La mezcla entre el estilo de Angelo
Pierattini, que acompaña su voz con un estilo de guitarra
rítmica simple y fuerte, y el bajo y voz casi death metal
de Marcelo DaVenezia, sobre la base de la batería de Mauricio
Hidalgo -el tercer miembro Paiste presente-, crean un sonido muy
lleno, que hizo vibrar al público ya a altas horas de la
madrugada. Sin dudas, una banda ya establecida y con un futuro
aún más promisorio.
Como vemos, la familia Paiste e Ibanez se
reunió -casi en pleno- en un solo lugar. La magia de esa
noche difícilmente se podrá repetir, aunque si están
presentes estas dos monstruosas marcas, todo puede suceder.