Rata
Blanca provoca un fenómeno curioso en el público
nacional: al igual que cuando veíamos a Diego haciendo
maravillas en una cancha, al ver a la banda desplegando toda su
potencia en el escenario se olvida esa antipatía hacia
los argentinos y se los eleva a ese -merecido- sitial de ídolos.
Si bien el grupo trasandino tocó en el mismo lugar hace
menos de un año, el éxito de su último disco
de estudio, "El Camino del Fuego" y del registro "Poder
Vivo" justificaban una nueva visita, y por cierto la expectación
de los seguidores del género, quienes llenarían
el recinto.
Desde temprano llegó al estadio un público
extremadamente heterogéneo, en el cual llamó la
atención el gran número de seguidores del heavy
de la vieja escuela. Muchos de esos que en los ochentas conseguían
a duras penas algún cassette de Metallica o Barón
Rojo, estaban ahora con sus hijos en el estadio para mostrarles
en directo a la gran banda que escuchan en el CD.
El concierto fue abierto por dos bandas nacionales,
escogidas muy adecuadamente para la diversidad de la audiencia:
primero Witchblade, una banda joven con un Power Metal de influencias
modernas, para seguir con los grandes clásicos del heavy
chileno: Panzer, quienes pese a estar bastante perdidos últimamente
del circuito de tocatas, lograron elevar la energía del
público, especialmente con el 'Rock 'N Roll Addiction',
dejando la cancha lista para que Rata hiciera lo suyo.
La banda de Giardino y Barilari hizo lo suyo: desde
los primeros riffs de 'Sólo por amarte', el estadio se
vino abajo con la energía derrochada en el escenario. En
todo instante, el magnetismo del dúo cautivó al
público, que coreaba a todo pulmón junto a la impresionante
voz de Adrián Barilari y celebraba cada magistral sólo
del enorme Walter Giardino. Los tres miembros restantes de la
banda, Guillermo Sánchez, Hugo Bistolfi y Fernando Scarcella,
si bien lejos del protagonismo que logra la presencia de los líderes,
hicieron un show impecable, creando una base solidísima
en cada tema.
El
concierto se basó principalmente en el material del último
disco de estudio, "El Camino del Fuego", pero dejando
el espacio para viejos temas como 'Quizás empieces otra
vez' y 'Los ojos del dragón'. Los cortes del mencionado
"Camino del Fuego"’, como 'Volviendo a Casa',
'Canción Del Guerrero', 'Abeja Reina', y 'En Nombre de
Dios?' aunque menos conocidas, mantuvieron en todo instante ese
momentum rockero creado por el quinteto y la respuesta del público,
incluso en temas más relajados como 'Cuando la Luz Oscurece'.
Es necesario destacar a las dos grandes personalidades
de la banda: el pequeño Barilari y el altísimo Giardino.
El primero demostró un registro vocal francamente espectacular,
con 2 horas de show simplemente perfectos, donde no hubo nota
alguna a la que no pudiera llegar, y con una potencia digna del
mejor cantante de ópera. Su extraordinario talento es complementado
por un magistral dominio del escenario, tanto al cantar como al
dirigirse al público... en definitiva, un 'frontman' al
nivel de las mejores bandas del mundo. Walter Giardino, por su
parte, ha sido siempre criticado por su parecido a Yngwie Malmsteen,
y lo que vimos ese día en el ex Estadio Chile confirma
bastante esa crítica: no sólo su técnica
es muy similar (aunque la influencia clásica en el heavy
metal no debiera atribuirse al sueco, sino a sus moldes, Ritchie
Blackmore y Uli Jon Roth), sino que el uso exclusivo de la Fender
Stratocaster, sus movimientos al tocar -notablemente al agacharse
sobre una pierna, y al tirar la guitarra al aire-, y por cierto,
las camisas con vuelos, nos recordaban en cada momento al maestro
escandinavo. Sin embargo, esta reminiscencia no oscurece en absoluto
el talento del argentino, quien usa esa técnica al servicio
de sus grandes composiciones, como ‘Preludio Obsesivo’
ejecutado mejor que en el álbum, y en sus constantes improvisaciones
en solitario.
Por supuesto, Rata revivió grandes clásicos
como ‘Chico Callejero’ y un ‘Guerreros del Arco
Iris’ que volvió locos a los presentes apenas reconocieron
las primeras notas. Para terminar, dejaron para el 'encore' los
dos temas más conocidos de la banda: ‘Mujer Amante’
en el cual el increíble Barilari casi no se escuchó
entre el masivo coro de la gente, y el que ya es el himno de la
agrupación, ‘La leyenda del hada y el mago’,
del gran "Magos, Espadas y Rosas". Sin duda, un concierto
espectacular, que dejó a todos con ganas de más.
Ojalá este éxito consiga que tengamos a Rata Blanca
más seguido a este lado de la cordillera.
Configuración de Equipos
Walter Giardino
Walter utilizó tres Fender Stratocaster de los
70’s, en colores crema y natural, las cuales tienen cápsulas
DiMarzio. La señal pasa de la guitarra a una pedalera con
un wah wah Dunlop Crybaby, un compresor MXR, un octavador Boss
y una distorsión ProCo Rat, para luego ir a un enorme rack
con las siguientes unidades: preamplificador Custom Audio Electronics,
delay digital Korg SDD1000, ecualizador gráfico Yamaha,
armonizador Eventide Ultra Harmonizer H3000, fuente de poder Furman
y reverb Lexicon LXP-15, todo controlado por MIDI con una pedalera
Bradshaw.
En la etapa de potencia, Giardino usa dos cabezales
Marshall JCM800 de 100 Watts con dos cajas Marshall 1960 cada
uno.
Guillermo
Sánchez
El equipo del bajista Guillermo Sánchez es bastante
más sencillo, consistiendo sólo de un bajo Pedulla
de 5 cuerdas con cápsulas bartolini y un cabezal Ampeg
SVTII, con 2 cajas 4x10”.
Fernando Scarcella
Scarcella utiliza una batería Premier Signia con
toms de 10”, 12”, 14” y 16”, con un bombo
de 22” y una caja de 14”. Sus platos son Zildjian,
consistiendo en splashes de 6" 8" 10", mini-china
de 14", china-splash de 8" 10", médium china
de 18", hi-hat de 14", crash de 16" y un ride de
22” .
Hugo Bistolfi
Los teclados de Bistolfi son simplemente un Yamaha EX5
y un Korg CX-3, conectados directamente a la mesa.