04 de diciembre de 2003

En esta edición de En Vivo comentaremos el gran suceso de fin de año para los amantes de la guitarra: las clínicas realizadas por Marty Friedman en Santiago, como parte de su Guitar Clinic Tour 2003 sudamericano, organizado por FancyMusic e Ibanez. En esta ocasión, el review será muy especial, pues te contaremos no sólo el desempeño de Marty en el escenario, sino que además un poco sobre su personalidad fuera de él, gracias a la experiencia de quien escribe, responsable de tener a punto la guitarra para los shows.

El Show VIP
Para Santiago, la organización de Fancy quiso agregar una instancia adicional a la clínica masiva. Es así como se organizó un Show VIP, en el cual una audiencia limitada de 100 personas pudiera compartir personalmente con Marty, en un ambiente íntimo y con la posibilidad de obtener autógrafos y fotografiarse con él. El lugar elegido fue el pub Subterráneo, el cual se configuró para sentarse a tomar algo y disfrutar de Friedman a metros.

Marty llegó a Santiago procedente de Lima -donde hizo una clínica con gran éxito- la mañana del sábado 29 de noviembre, siendo recibido por Javier Bassino y Chaz Thomson, encargados de acompañarlo en todo momento de su estadía en la capital. Desde ya, destacamos el excelente trabajo realizado por ambos, no sólo como anfitriones sino que tocando y traduciendo en los shows. Luego de almorzar, era hora para la promoción en radio Carolina -en el cual saldrían las primeras notas del humor de Friedman, quien comparó a Gabriel Almazán de Dogma con, nada menos que... Enrique Iglesias- y la prueba de sonido. En ésta tuve mi primer encuentro con Marty, quien fue en todo momento extremadamente amable, comentando positivamente sobre la calibración de su guitarra (una Ibanez SZ520, con cuerdas GHS Boomers 10-46 y acción medianamente alta).

La prueba de sonido fue bastante breve. Consistió, básicamente, en una rápida revisión de niveles y en el primer encuentro con los guitarristas que lo acompañarían en el escenario esa noche. Lo más llamativo fue su asombro con el talento de Javier Bassino, al que consideró dueño de un gran potencial antes de saber que tiene 19 años... después de eso, su comentario fue simplemente “Fuck!”.

El show comenzó muy puntualmente, con Marty tocando temas de su nuevo disco sobre bases en CD, y un público extremadamente participativo. Pese a ser relativamente desconocidas, las canciones de ‘Music for Speeding’ tuvieron una excelente acogida, incluso la muy electrónica ‘Nasty Machine’, algo que ciertamente los fans de Cacophony y Megadeth no esperaban. También hubo espacio para las preguntas del público, en la cual Friedman seguía derrochando buen humor, como en la notable explicación de su poco común forma de tomar la uñeta, y una paciencia infinita para contestar preguntas sobre Jason Becker.

El punto más alto de la noche, en todo caso, sería el jamming con varios guitarristas chilenos (Nicolás Munizaga, Franco Lama, Lucas Yaksic, Javier Bassino, Gerhard Wolleter y por supuesto, Alejandro Silva). Posteriormente, Marty comentaría que usualmente no hace jams con guitarristas locales, pero que se sorprendió con el nivel de los nacionales, especialmente con Bassino, Wolleter (“el de mejor técnica de todos”) y Silva (“al principio se vio nervioso, pero después quería copiarle los licks, realmente toca muy bien”). Finalmente, Marty se dio tiempo para firmar y fotografiarse con todos los asistentes, siempre sonriente y dispuesto a conversar.

Luego del show y degustando un sushi ordenado por Friedman en un perfecto japonés, Marty seguiría demostrando su amabilidad, aconsejando a Javier Bassino sobre distintos aspectos musicales, en lo que sería el comienzo del fin de semana más feliz de la incipiente carrera musical del chileno, especialmente cuando Friedman le comentaba que “le recordaba a Jason (Becker) en sus inicios”.

Al día siguiente, el domingo, se iniciaba el segundo día de Friedman en Santiago con la conferencia de prensa realizada en las oficinas de FancyMusic, en la que Marty habló con gran soltura y en la cual, además, tuvimos la oportunidad de realizar la entrevista en exclusiva que publicamos en paralelo a este artículo. El resto del día consistió en algunas actividades promocionales y descanso. Al parecer, Friedman no puede estar mucho tiempo sin tocar, pues eligió una Ibanez AS120 para llevarse al hotel.

La clínica
El lunes 1 de diciembre era el día para la clínica. El lugar escogido esta vez, sería el Aula Magna del Liceo Manuel de Salas, con capacidad para cerca de 500 personas. Ante esta audiencia, el concepto de intimidad del Show VIP no era aplicable, por lo que se optó por un formato más parecido a un concierto e incluso se reemplazaron las bases por una banda en vivo, integrada por Gonzalo Muga en batería, Carlos Cid en bajo y Javier Bassino en guitarra.

En esta ocasión, el show comenzó con “Symphony of Destruction”, el clásico de Megadeth interpretado en vivo por los músicos mencionados y Gabriel Almazán en voz... este tema simplemente reventó el local. Posteriormente, Marty contestaría algunas preguntas y seguiría sacando increíbles sonidos de su guitarra, para luego ir con “Thunder March” nuevamente acompañado por la banda.

En esta ocasión, al igual que en el show VIP, subieron 6 guitarristas nacionales a la jam respectiva, la que se caracterizó por su particular energía, acompañada por la banda en vivo, con los fills de Muga en la Pacific de doble bombo, dándole un toque muy potente. Esta vez los guitarristas serían Lucas Yaksic, Alejandro Tefarikis y Nicolás Munizaga, además de los que, en el momento, se anunciaron como los nuevos integrantes del Ibanez Army para 2004: Javier Bassino, Gabriel Hidalgo (Pickblade) y Cristóbal Arriagada. Esta vez Marty destacaría el talento de Cristóbal, así como la técnica de todos, que reconocería mejor que la suya.

Luego de otro par de temas con bases en CD, Marty terminaría el show dándole en el gusto al público presente: una nueva salida al escenario repitiendo “Symphony” ante una audiencia que, a esa altura, ya no sabía de clínicas ni asientos, sino que disfrutaba de un concierto de rock del mejor nivel.

En resumen, el paso por Santiago de Marty Friedman fue extremadamente exitoso, con un balance perfecto entre los dos shows, sin problemas técnicos y mostrando un sonido y coordinación poco vistos en eventos de esta naturaleza. En lo personal, como amante de las guitarras Ibanez y fan de Friedman desde la época de “Rust in Peace”, fue un honor poder ser, por un par de días, su “guitar tech” y recibir a cambio el agradecimiento y caballerosidad de un tipo que no sólo es grande (figurativamente) en el escenario, sino que también fuera de él.

 

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