05.01.2005
Cuando
llega el fin de una temporada tan fructífera en materia
musical es difícil no encontrarse con momentos inolvidables
y que, sin duda estarán marcados a fuego en el corazón
de todos los fans. Pues bien, el pasado 2005 trajo algunos de
esos imborrables instantes, donde el rock and roll se vio privilegiado
con nuevas apariciones, excelentes lanzamientos y mejores regresos.
Y a la hora de los balances, 2005 se asoma
como un año particularmente fructífero para nuestro
país, pues las históricas visitas de Pearl Jam,
Judas Priest, Whitesnake y Dream Theater, marcaron un hito importante
en nuestra historia musical. Cuántos años esperando
estas presentaciones que, cada uno en su justa medida, se convirtieron
en históricas e infaltables dentro de las mejores 10 de
todos los tiempos. Pero eso no fue todo, pues también recibimos
la visita de bandas más actuales, que han forjado su camino
a fines de los 90’s y los primeros años del Siglo
XXI, como The Strokes, White Stripes y Kings of Leon, quienes
se sumaron a la larga lista de internacionales que pisaron suelo
chileno. Hubo para todos los gustos, desde el metal extremo de
Deicide o Morbid Angel, pasando por lo ochentero de W.A.S.P. y
el virtuosismo de Paul Gilbert, hasta la onda de Placebo o la
‘despedida’ de Megadeth, sin duda, números
valiosísimos en cualquier parte del mundo.
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Así podríamos seguir enumerando shows
que en 2005 engalanaron nuestro país, pero caeríamos
en un repaso estéril que, tal vez, dejaría de lado
a otro aspecto fundamental de la pasada temporada… los nuevos
álbumes que marcaron la tendencia del año. Y qué
mejor forma de partir que “Angel of Retribution”,
la placa que consolidaba el regreso de Judas Priest con Rob Halford
en las voces luego de años de ausencia. Este trabajo editado
a principios de 2005 fue el puntapié inicial que permitió
cargarse de adrenalina y esperar otros lanzamientos que se vislumbraban
de igual importancia. Claro, porque otros clásicos volvieron
a las pistas y de la mejor forma: Paul McCartney y su “Chaos
& Creation in the Backyard” nos demostró toda
su vigencia y efectividad para escribir hermosas canciones; Neil
Young también lo hizo engrande con “Prairie Wind”,
mientras Alice Cooper seguía fiel a lo suyo con “Dirty
Diamomds”.
Pero
si hablamos de clásicos, no podemos dejar atrás
a los máximos exponentes de este concepto. Veteranos de
mil batalla que aún se mantienen vigentes y en plena actividad.
Los Rolling Stones editaron “A Bigger Bang”, su primer
álbum en ocho años, que los devolvió al primer
plano musical, revigorizados y con un material con la calidad
suficiente para seguir sorprendiendo y captando a las nuevas generaciones.
Y por supuesto, conservando a aquellas que hace mucho tiempo siguen
el blues, el R&B, el soul y el rock and roll que Mick Jagger
y compañía han desplegado por más de 40 años.
Y siguiendo con los clásicos, Depeche Mode
también selló su regreso en 2005, editando “Playing
The Angel”, una placa que los descubre explorando más
allá de las sonoridades electrónicas que acostumbrábamos
escuchar y donde su vocalista, David Gahan, se arriesga en la
parte compositiva por primera vez. Por su parte, la banda de Dave
Grohl, Foo Fighters, editó el excelente “In Your
Honor”, un trabajo doble donde se combina lo más
agresivo que haya escrito la banda en su historia con delicadas
armonías y bellas secciones con una extrema sensibilidad…
sin duda uno de los aciertos del pasado 2005.
System
of a Down también dio un golpe a la cátedra con
sus dos lanzamientos, “Hypnotize” y “Mezmerize”,
trabajos que siguen sentando las bases de lo que se viene a futuro
en materia rockera. Claro, SOAD no se cansa de incursionar con
distintos sonidos y explorar hacia lugares desconocidos, algo
que, por ejemplo, no ha sido capaz de lograr Korn, que con “See
you on the Other Side”, no pudo reverdecer viejos laureles
y poco a poco se ha ido quedando atrás frente a lo logrado
por sus contemporáneos de SOAD.
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Pero no sólo el nuevo rock tuvo a sus representantes,
porque Nine Inch Nails y “With Teeth” hicieron lo
propio, mientras que Rammstein superaba todas las expectativas
con “Rosenrot” y Dream Theater alocaba el ambiente
con su increíble “Octavarium”, un trabajo que
los acerca a la simpleza, pero que no deja de lado ese virtuosismo
instrumental que los ha hecho acreedores de millones de fanáticos
en todo el mundo. Poco antes, la súper banda del Siglo
XXI, Audioslave, editó “Out of Exile”, donde
se desmarcaron en cierta medida del rótulo de ‘grupo
armado para la ocasión’ y entregaron una placa con
más feeling y una cohesión definitivamente digna
de un grupo de sus pergaminos.
¿Y qué pasó con las agrupaciones
más nuevas, representantes de la naciente camada de bandas?
Hay para todos los gustos, mientras The Bravery, Kaiser Chiefs
y Franz Ferdinand siguieron cultivando nuevos fanáticos
con sus respectivos trabajos de estudio, Black Rebel Motorcycle
Club -ya con su tercer álbum “Howl”-, giró
180 grados para entregar el disco más bello, delicado y
armonioso de 2005. Claro, todos esperábamos el noise y
la potencia de sus anteriores trabajos, pero, no obstante, se
despacharon una placa que explora por los distintos sonidos del
folklore norteamericano… el folk, el gospel, el country
son parte de un trabajo imperdible, bello, reposado y lleno de
intensidad.
Y en materia nacional, surgieron agrupaciones que
bien vale la pena recordar. En cuanto a Hard Rock, dos de los
buenos exponentes fueron Profano y su debut homónimo y
Basabdos que con “Se Agita el Pulso” dio que hablar
en materia discográfica. Por el lado más industrial
apareció Vigilante que, de la mano del sello Bolchevique,
dio sus primeros pasos en la escena local. En esta misma disquera,
Libra nos entregó su primer disco de estudio con un trabajo
de calidad, un excelente sonido y más de alguna sorpresa.
Por otro lado, Autómata se alzó como uno de los
buenos exponentes de la vanguardia nacional, junto a los ritmos
más progresivos de Jaime Rosas y los consagrados Exsimio.
Como ven, música para todos los gustos. Seguramente
muchos se habrán quedado fuera de esta revisión,
pero es indudable que estos trabajos marcaron, en cierta medida,
la pauta de lo que fue 2005 y de lo que será este 2006
que recién empieza.
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