09.03.2007

La segunda visita a Chile del ex bajista y líder de Pink Floyd se alza como uno de los imperdibles de esta temporada 2007 y, sin duda, como uno de los momentos destacables en la vasta historia de visitas internacionales. Claro, tener por segunda vez a Roger Waters interpretando los éxitos de la banda inglesa no es poco y menos si tenemos en cuenta que, esta vez, el disco “The Dark Side of the Moon” es el invitado de lujo en una jornada irrepetible.

La segunda presentación de Roger Waters en Chile sin duda es imperdible. No sólo porque estemos frente al genio creativo de una de las bandas más importantes de todos los tiempos, sino porque, en primer lugar, se ofrece un show de antología que incluye la clásica placa “Dark Side of the Moon” en forma íntegra, proyecciones audiovisuales, un sonido de última tecnología y todos los clásicos que no pueden faltar en un show del ex líder de Pink Floyd y por otro lado, estamos enfrentados a la real posibilidad de no ver nunca más a Waters de visita por estas tierras… a no perdérselo entonces.

Pues bien, la ocasión que se nos presenta hoy se hace más imperdible aún por el hecho de que presenciaremos el clásico álbum “Dark Side of the Moon” -editado el 24 de marzo de 1973- en su versión completa con el hombre detrás del show de The Wall, Mark Fisher, a cargo de poner en escena y darle vida al ‘lado oscuro de la luna’ a través de sonido cuadrafónico, pantallas, pirotecnia y mucho más. Por ello, más allá de que Waters no tiene nada nuevo que mostrar desde su gira “In The Flesh” que lo trajo de visita en 2001, es eso mismo lo que le da preponderancia a este show… una performance del puro y clásico Pink Floyd de todos los tiempos con un Waters que, eso sí, asume que los años han pasado…

“Creo que soy el mismo tipo que hizo aquel disco, sólo que 35 años más viejo -dijo Waters en una entrevista reciente al diario El Clarín de Argentina-. Esa sensación que tenía en una canción como ‘Time’, de que cada año se vuelve más corto, se acentuó con el tiempo pero ya a los 29 años me di cuenta de que la vida no era como decía mi mamá, una preparación para una adultez más fructífera e interesante. Lamento que la vida humana sea tan breve, pero hay que aceptarlo más allá de lo que digan las religiones. Yo no soy religioso, por eso creo que hay que vivir sobre la base de verdades evidentes, aceptando que vamos a morir”

Pero ¿Por qué el “Dark Side”? ¿Por qué este disco causa tanta expectación? Sin duda que es una placa que marca un hito importante, con un sonido bien trabajado y que, finalmente, se convirtió en un nuevo hito generacional. Claro, todo eso lo llevó a ser un suceso mundial, situándose en los primeros lugares de las listas en casi todo el mundo y vendiendo, hasta hoy, más de 35 millones de copias en todo el globo. Y en esto claro que influyó la música, pero también lo hizo aquella visión del mundo que emanaba de la mente creativa de Waters… un mensaje que, de igual forma, puede interpretarse de diversas maneras: “Soy libertario -dijo en la misma entrevista ya citada-: que la gente lo use como quiera. Pero canciones como ‘Brain Damage’ no hablan precisamente a favor del LSD. Tomé LSD un par de veces cuando era muy joven y es un experimento que no le aconsejaría a nadie hacer habitualmente, porque un viaje o dos pueden parecer fantásticos pero más pueden resultar contraproducentes (…) En la canción ‘Eclipse’ explico que son nuestros cinco sentidos los que nos describen la existencia; es un mensaje antirreligioso. Las cosas que vemos en la extrema derecha cristiana estadounidense y el extremismo islámico son sólo una pequeña alteración en un gráfico que muestra que el espíritu de nuestra época avanza, lenta pero inexorablemente, hacia la iluminación de la razón, contra toda superstición. Y a favor de la empatía”.

Ahí radica la importancia del “Dark Side”, una placa con miles de interpretaciones y que puede provocar diferentes sensaciones en ti, distintas a cada momento y con cada escuchada. Pero hay algo claro, y Waters lo reconoce: “No concebí el disco pensando en las muertes de Jimi Hendrix, Jim Morrison y Janis Joplin, pero no lo puedo negar: es un disco de mensaje existencialista que fomenta la idea de libertad individual. Impulsa a la gente a pensar por sí misma, a oponerse a los regímenes totalitarios, ya sean políticos o religiosos”.

 

El lado oscuro en Chile
¿Qué será lo que nos entregará Roger Waters en su paso por Chile? Como ya decíamos, habrá un sonido cuadrafónico, juego de luces, pantallas gigantes, muñecos inflables y lo mejor del repertorio de Pink Floyd, dividido en dos secciones: La primera con temas de la banda y de su carrera solista como, ‘In The Flesh’ (The Wall), ‘Mother’ (The Wall), ‘Set The Controls of The Heart of The Sun’ (A Saucerful of Secrets), ‘Shine on You Crazy Diamond’ (Wish You Were Here), ‘Have a Cigar’ (Wish You Were Here), ‘Wish You Were Here’ (del disco del mismo nombre), ‘Southampton Dock’ (The Final Cut), ‘The Fletcher Memorial Home’ (The Final Cut), ‘Perfect Sense 1 y 2’ (Amused To Death), ‘Leaving Beirut’ (una nueva canción de Waters) y ‘Sheep’ (Animals).

La segunda parte del concierto incluirá el mencionado “Dark Side” interpretado íntegramente, más otros éxitos para el bis que podrían ser cortes como ‘Another Brick int The Wall’ o ‘Comfortably Numb’… un espectáculo que de sólo ver los títulos de las canciones se hace imperdible…

¿Hay futuro para Waters?
La carrera en solitario de Roger no ha alcanzado los ribetes de éxito de lo obtenido con su banda madre e incluso algunos de los mejores momentos del bajista han sido cuando ha reinterpretado alguna obra de su clásica agrupación… Por ello y ante la inesperada reunión de la banda en el Live 8 de hace algunos años, las especulaciones comenzaron a surgir rápidamente.

Y contrariamente a lo que se pueda pensar, es el propio Waters el que no cierra la puerta a un posible regreso con David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright… “Estoy disponible siempre y cuando Dave Gilmour acepte tocar conmigo. Yo me juntaría con él honestamente, si me acepta, no tendría ningún problema, por el contrario me encantaría”, ha dicho el bajista.

Por lo pronto, nada de ello se ha sabido y aún existe cierta incertidumbre frente a si las asperezas entre Waters y Gilmour se han limado definitivamente como para permitir una reunión. Mientras, Roger planea la edición de una o dos placas de estudio, un musical para Broadway de The Wall y, por supuesto, su ópera “Ca Ira”… “No tengo tiempo de hacer todas las cosas que quisiera, porque tengo que ocuparme de mi vida privada”.


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