07.12.2006

Hace poco más de un mes fue editado el cuarto álbum de estudio de Weichafe y la sensación que queda es, a todas luces, alentadora. A pesar que sus tres placas anteriores tienen una calidad superlativa y cada una de ellas podría haber sudo un suceso, hoy podemos aventurarnos y decir que estamos frente al mejor disco de la banda, un trabajo que los presenta más maduros y con una nueva energía que se respira y siente por todos lados.

Por ello, en las siguientes líneas conoceremos en extenso el actual momento del trío formado por Ángelo Pierattini (voz y guitarra), Marcelo Da Venezia (bajo) y Mauricio Hidalgo (batería) a través de las palabras de Ángelo y un completo repaso de sus recientes actuaciones el pasado 1, 2 y 3 de diciembre en la Sala SCD de Plaza Vespucio.

“SIEMPRE HEMOS ESTADO POR LA MÚSICA POPULAR”

“Harto de Todo”, la cuarta entrega de Weichafe fue lanzada el pasado 3 de noviembre en el Galpón Víctor Jara. Y lo que allí se vivió fue algo extremadamente alentador, pues quedaba claro que Weichafe es una banda que está para grandes cosas, cubriendo de gran forma el escenario, con una contundente puesta en escena y nuevas canciones que, definitivamente, se quedan sin problemas en la memoria de cualquiera.

Más aún, este trabajo representa varios hitos para el conjunto, pues fue grabado por ellos mismos en las Rocas de Santo Domingo; marca el nacimiento de una etapa con nuevo manager; presenta en los créditos la voz de Kena Tapia, una antigua amiga del grupo cuya banda de apoyo, en algún momento, fueron los propios miembros de Weichafe y, asimismo, se siente que éste es el momento del trío, el instante preciso para dar un salto enorme en la consolidación de su nombre a nivel nacional.

Pero todo partió en las playas de Santo Domingo, en lo que Ángelo califica como un “auto encierro, para retirarnos un tiempo considerable de Santiago”… y que, finalmente, se amoldó de forma precisa al concepto que está detrás de esta producción… “Coincidió con una historia que conocimos en el sur -dice Pierattini-, nos contaron de un tipo, Pato Miranda, que vivía apartado de la humanidad y nos pareció interesante, entonces lo quisimos conocer y como somos músicos hubo buena onda. Su casa era extraña, llena de fotos y recuerdos de toda su vida, aparte que él había hecho muchas cosas y había terminado solo porque fue su decisión. Él veía cómo se iba desarrollando la civilización y no le gustó, entonces se apartó y se creó un mundo propio. De ahí viene el concepto del disco, de apartarse del mundo por motivos que en algunas canciones se dice, por ejemplo, todo lo que le hablaron de niño que nunca pasó”.

Y eso es lo que se refleja al interior de la carátula donde aparecen ustedes tres con cientos de fotos pegadas en la pared…
Ángelo: “Recreamos esa situación. Sacamos fotos de nuestro encierro en las rocas, grabando, correteando, porque fuimos con una cantidad suficiente de amigos que nos ayudaron en el ámbito doméstico y técnico. Se generó una comunidad súper potente entre todos los que fuimos. Cada uno tenía su rol y funcionaba todo súper bien, lo que sirvió para alimentar ese concepto. Ahí se creaban las letras inspiradas en estas dos situaciones y empiezas a vivir momentos de todo tipo, a pesar que lo estás pasando la raja y la mayoría del tiempo estás bien, siempre hay un momento, como en ‘Caña del Alma’, en que amaneces como melancólico por algo y al final es pura caña, no es real (risas). Entonces, también había esos momentos en que uno podía sentir un poco de claustrofobia a estar tanto tiempo encerrado”.

También está el tema ‘Sí, Me Saqué los Dientes’, que también se relaciona con la portada…
Ángelo: “Claro, tiene que ver con un repudio a la estética humana: “me saco los dientes, me veo horrible y me da lo mismo porque no pertenezco a lo que está sucediendo afuera”. Y justo mi viejo tiene un amigo que tiene una vida relativamente parecida, pero no tan extrema, es alguien que no llevó un tipo de vida que es la común y corriente, no tiene familia, muy pegado en la música de los 60’s y en las diversas manifestaciones artísticas de esa época, con un espíritu adolescente y es fanático de Weichafe… es el Milo Maccioni que aparece en la carátula”.

Además en esta placa se nota cada vez más la simpleza en las canciones y los instrumentos al servicio de las composiciones…
Angelo: “Creo que desde el disco rojo empezamos ese camino del formato canción, nosotros lo tomamos como una forma de lenguaje para llegar un poco más de cerca de la gente y no ser esa banda de culto de cuando sacamos el “Tierra Oscura del Sol”… eso nunca nos gustó. Creo que uno de los grandes logros de Weichafe, del segundo disco en adelante, es habernos sacado eso de encima porque no nos interesa participar de esa elite musical ni semi-intelectual de algunos medios periodísticos que se supone van a la vanguardia, pero que para mí huelen más a naftalina que a renovación musical. Nosotros siempre hemos estado por la música popular y ahí es donde pertenece el rock, no a la elite”.

¿Es como dejar el virtuosismo de lado conscientemente?
Ángelo: “Cuando tienes la formación musical, la técnica ya está adquirida, lo que pasa es que empiezas a elegir cómo tocar, qué tipo de acordes o qué tipo de solos quieres construir en los temas. Mi guitarrista favorito es George Harrison y en un período de búsqueda musical me di cuenta que no tenía que ver más allá, sino que tratar de sacarle más el rollo a los músicos que yo venía escuchando desde chico; lo que me formó y que ya espontáneamente te sale por sí solo. No tienes que forzar nada para parecer que tocas como tal persona, porque empiezas a agarrar los conceptos de cómo se enfrenta este guitarrista X, en este caso Harrison, como compositor y buen guitarrista al hecho de componer canciones”.

Ángelo: “Un caso ejemplar para mí es Neil Young, que toca muy bien la guitarra y que perfectamente puede hacer cosas difíciles, pero que elige una forma mucho más simple de hacerlo porque ese es su estilo. O como John Frusciante, simplificando su forma de tocar la guitarra hasta que encontró su estilo. Es como apartarse de las influencias que tienes encima o de ese ego de músico por demostrar que tocas harto. Veo la discográfica de Weichafe y no sé si en algún momento hubo eso, pero me gusta haberlo manejado. Por ejemplo en el “Tierra Oscura” teníamos canciones de 30 minutos con improvisaciones, pero al final se transformó en algo mecánico y se vuelve fome la improvisación, por eso nunca más tocamos eso. Ahora seguimos improvisando y agregando partes en vivo, pero no lo planificamos en estudio. Muchas cosas han salido en el escenario, el espíritu de improvisar sigue presente, pero un poco más contenido, porque tampoco nos queremos ir hacia adentro, sino que Weichafe cada vez tira las cosas más hacia fuera y de manera más simple y desgarradora. Eso me gusta del Weichafe actual, sobre todo del nuevo disco, ha cambiado el pelo de la música”.

¿Cómo ves ahora el hecho de tener 10 años de carrera, 4 discos…?
Ángelo: “Te lo grafico de esta manera. Con el Marcelo alucinábamos antes de empezar a tocar juntos, antes de tener una sala de ensayo si quiera, caminábamos por las calles de Santiago conversando sobre lo que supuestamente íbamos a hacer, pero más que en términos musicales, como el rollo de tener una banda, cómo nos íbamos a parar en vivo y cosas así. Teníamos 18 ó 19 años y alucinábamos mucho con eso y estar ahora con el lanzamiento del cuarto disco, con un público increíble y cantando durante 2 horas 40 todos los temas, es increíble. Y verme con una energía renovada, igual que la banda, como en los primeros tiempos, pues sabemos que estamos empezando un nuevo camino que era lo que queríamos con esta seguidilla de cambios que tuvimos al interior del grupo, como el hecho de nosotros mismo grabar el disco sin apoyo externo. Todo eso va marcando dentro de nuestra historia y eso me gusta mucho”.

¿Cómo ves el futuro con esta placa ya editada?
Ángelo: “Siento que Weichafe está para cosas grandes y con la madurez para enfrentarlas y por lo mismo con una tranquilidad absoluta como banda. Nuestra meta, aparte de seguir tocando y grabando discos, es seguir reuniendo más gente. El fanatismo que se vive en los conciertos de parte del público ha sido uno de los pilares para que nos mantengamos por tanto tiempo y eso es alucinante. Ahí se comparte con ellos, más allá del disco que es más interno, pero cuando lo planteas en el escenario y el público responde, es la raja. Esta nueva energía y renovación espiritual que vivimos se ha reflejado mucho en la gente, así lo hemos sentido en nuestras presentaciones”.

WEICHAFE, CICLO SCD: PRUEBAS IRREFUTABLES Y TESTIGOS PRIVILEGIADOS

Tomando como punto de partida el año 1999, cuando el power trío nacional editó su álbum debut, no tengo ninguna duda en que se han consolidado como una de las mejores, si no la mejor, banda nacional de los últimos 10 años. Y lo que ha hecho grande a estos muchachos han sido esencialmente una tonelada de buenas canciones, repartidas en 4 espectaculares discos, y un show en vivo a la altura de cualquier exponente del hard rock internacional.

Precisamente esos 2 elementos, su discografía y su potencia en directo, se presentaron en su máxima expresión los días 1, 2 y 3 de diciembre en la sala SCD del Plaza Vespucio. La idea era un sueño hecho realidad para sus fanáticos: sus 3 primeros trabajos tocados íntegramente, cada uno en un día, más temas de su nueva entrega, “Harto de todo”. En resumen, en 3 días podías escuchar todo su recorrido musical en un escenario íntimo, que cuenta con una gran acústica como es la SCD ubicada en el centro comercial.

La promesa se cumplió, pues tocaron TODAS sus canciones de cada uno de sus cedés. No en el mismo orden en que vienen en el disco, pues además fueron alternando con las nuevas composiciones. Y ese fue el primer hecho trascendente: incluso con los temas de “Tierra Oscura del Sol”, su debut discográfico, todo lo que viene en “Harto de todo” suena a Weichafe tanto como sus clásicos. Tanto Marcelo como Ángelo y el Negro (Mauricio) se comprometen con cada nota que tocan, segundo a segundo, sin dar respiro ni a sus instrumentos ni a su público. Claro, ellos mismos lo dijeron el domingo: estaban felices y muy agradecidos por el resultado del ciclo. Y eso se notó desde el viernes.

La primera lección que quedó desde el primer día fue que Weichafe no es una banda de “grandes canciones”, sino que es una “gran banda”. La diferencia se nota cuando están conscientes de que de su álbum debut casi todos querían escuchar ‘No es Malo’ y ‘Tres Puntas’, pero las guardaron para el final, y así y todo lograron montar un show brillante de comienzo a fin durante más de una hora y media. De cualquier manera, me parece que el primer día fue el que me generó una mayor sensación de duda, porque la gente no sabía cómo estarían armados los shows, si tocarían efectivamente todos los temas y si al final les regalarían algo de los otros discos. No fue así, y con el bis se vivió una especie de explosión con la mencionada dupla de ‘No es Malo’ y ‘Tres Puntas’. Aún así, ‘Opción Laverna’, ‘Silencio’, ‘Cadaver Feliz’ o ‘Amarga Voz’ son capaces de sostener un show de Weichafe por sí solas.

Así como el viernes guardaron los grandes himnos para el final, el sábado abrieron con ‘Pichanga’, sorprendiéndonos a todos y dejando en claro que buenas canciones tienen de sobra. Muchos pensaban que el segundo día era el imperdible, porque el disco rojo es seguramente el más aclamado de todos. Más de dos horas de presentación, que concluyeron con ‘Las Cosas Simples’, ‘Respiro la luz del Sol’ y ‘Ripio y Soledad’, una trilogía que nos dejó a todos sin voz y sin aire. ¡Qué bien sonó la sala los 3 días! Realmente destacable.

Además, al ser un recinto pequeño, se prestó para que todos (banda incluida) nos sintiéramos en una especie de fiesta familiar. Mucho diálogo, muchas risas. Y pese a que ya había tenido la oportunidad de verlo, fue buenísimo que el público pudiese ver lo visual que es Weichafe en vivo. Los 3 mosqueteros se dan espacio a improvisar y jugar con la gente, todo manejado con simples miradas y sonrisas entre los miembros. El ciclo lo armaron para jugar entre ellos y con la audiencia, y creo que eso se logró en un 100%.

El domingo fue la tarde más larga. “Pena de ti” tiene 16 canciones, he ahí una de las razones. Además, el “Harto de todo” casi entero. Personalmente, fue el día que más disfruté, porque creo que es el más parejo. Por ello, se entiende que los momentos más power no hayan sido de grandes “clásicos”: ‘Suerte’, ‘Caravana de Penas’, ‘El Paño de Luis’, ‘Plegaria a un Neón’, ‘Azar’ y ‘No llores más’ dejaron la adrenalina a full, y en más de dos horas y media dejaron a su público sin una sola gota de sudor por entregar. Impecable.


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