Cuando en la década de los sesenta el rock chileno estaba recién germinando con el boom de Los Ramblers y el rock and roll, desde la trinchera de la sicodelia y más atentos a lo que estaba pasando en el ámbito internacional aparecieron Los Mac’s, que tuvieron un éxito relativo en las listas chilenas, pero cuyo aporte como referente cobra mucho más sentido, sobre todo para las generaciones postreras.
En 1962 aparecía el disco más vendido en la historia musical de nuestro país. Se trataba del “Rock del mundial”, canción en clave de Bill Halley que fue grito y plata gracias al campeonato planetario de fútbol organizado por Chile. Mientras Germán Casas y compañía gozaban de un gran éxito, en Valparaíso los hermanos David y Carlos Mac-Iver hacían sus primeras armas en la música, a través de covers de grupos como The Beatles o The Rolling Stones, Una música mucho más actual y fiel a lo que estaba pasando en el mundo.
La idea del guitarrista y el bajista respectivamente era conformar una banda que pudiera canalizar su creatividad, a través de canciones propias influenciadas por lo que estaban escuchando en el momento, que gracias a un par de amistades, era básicamente lo mismo que se oía en Gran Bretaña o Estados Unidos. Por lo mismo se trasladaron a Santiago a fines de 1963 y se unieron al guitarrista y tecladista Willy Morales (ex Alan y sus Bates), quien conocía la escena musical gracias a su anterior grupo y compartía las mismas inquietudes musicales que los Mac-Iver, lo que lo motivó a terminar con su proyecto y formar Los Mac’s. Eric Franklin en batería terminó por conformar la banda, que marcó un antes y un después en el desarrollo del rock nacional.
“Nosotros veníamos haciendo rock y escuchando música que un locutor de Radio Balmaceda, Robinson Retamales, nos hizo escuchar cosas muy interesantes. Además nosotros iniciamos viajes de otro tipo (…) lo cual nos llevó a percibir la música en un nivel de conciencia mucho más profundo que en un estado normal”, señala David Mac-Iver en la enciclopedia del rock chileno, dando cuenta que tanto el acceso a música nueva como la experimentación con nuevos estados influyó enormemente en el estado creativo de este cuarteto de inquietos músicos.
Tras dos muy buenas publicaciones, “22 AGogo” de 1964 y “GG Sessions by The Mac’s”, su punto cúlmine de creatividad lo vivieron con el clásico álbum “Kaleidoscope Men” de 1967. Uno de los mejores discos hechos en Chile, muy valorado en Europa, sobre todo por la proximidad estética a lo que estaba pasando en el primer mundo, sobre todo en el año más lisérgico de la historia del rock.
“Nosotros grabamos el Kaleidoscope Men muy influenciados por el Sgt. Peppers de Los Beatles. Y no nos avergüenza porque el mismo Paul Mc Cartney ha reconocido que ellos grabaron ese disco influenciados por Pet Sounds, de Los Beach Boys. Entonces siempre hay un trasvasije de influencias, de un lado para otro y nosotros en Chile fuimos el resultado de esa revolución musical mundial que fue la sicodelia”, agrega el guitarrista, dando cuenta de los elementos que componen este álbum, con un sonido inusitado hasta ese entonces en Chile.
Tras el disco homónimo de 1968, Los Mac’s empezaron a vivir el desgaste típico de estar ensimismados en su música, viviendo mucho tiempo juntos y peleando contra la incredulidad de los medios. Proyectaron su carrera musical hacia Europa, se radicaron en Italia, donde finalmente se diluyeron, embarcándose cada uno en distintos proyectos personales que terminaron por sepultar a la banda, a la que sólo le bastaron cuatro años para cambiar el curso de la música nacional.
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