Para llevar la historia del rock chileno al papel hace falta valor. Por momentos parece imposible escribir un capítulo sobre algo que aún no alcanza una verdadera consolidación, que siempre ha dado la sensación de ser capaz de mucho más y que sobre todo, ha caminado por momentos de profunda oscuridad y abandono. El escenario de esta convulsionada historia es un país carente de una industria cultural seria y responsable, dueño de una sociedad que en gran parte ignora el rol protagónico que le cabe al arte en su desarrollo, progreso e integridad.

Lo que sí está claro es que el rock va kilómetros más allá de su estética musical y genera una fuerza monumental capaz de demoler muros, destrozar barreras y renovar los cimientos de una sociedad imperfecta. Es precisamente éste, el punto que sustentó al rock como género y lo que está a disposición de todo quien quiera abrazar su encanto.

En la historia del rock criollo se entrecruzan períodos políticos y realidades sociales, de tal manera que su desarrollo más que una situación de talentos puntuales, es un grito por nuevos principios de vida. Asimismo, el génesis del rock nacional fue protagonizado por un puñado de músicos que, amparados en la marginalidad, entregaron una propuesta alternativa frente a una columna de decadentes sistemas, ideologías y formas de vida.

Años 60’s
Chile generó durante esta década al vilipendiado movimiento conocido como ‘La Nueva Ola’. Ampliamente criticado por muchos, gracias a su líricas amorosas carentes de cualquier atisbo de crítica o agresividad ‘rocker’, la ‘Nueva Ola’ era producto de la transición que se había dado en Estados Unidos entre el estallido de rock & roll en los años 50’s y su consiguiente respuesta del beat británico. Artistas como Paul Anka o Neil Sedaka, eran las luminarias de un estilo fuertemente sustentado en los rostros más que en la música, hábilmente manipulados por productores con un desarrollado sentido comercial. Algunos incluso han visto este hecho como un intento por neutralizar el componente contestatario del incipiente ‘rock’.

A partir de 1960, estos ‘busca talentos’ empeñaron todo su afán en fabricar muchachos y muchachas que le cantaran a tópicos tan interesantes y elevados como las ‘papas fritas’.
Pero lejos de desmerecer su indiscutida importancia, creo que la ‘Nueva Ola’ fue el primer movimiento capaz de catalizar las necesidades de expresión de una juventud que empezaba a generar su propios códigos y discursos.

Así, llegamos a entender la concepción de un tema como ‘El Rock del Mundial’ de Los Ramblers, aquel himno que dio rienda suelta a la lógica adrenalina generada por ser nuestro 'Chilito' -por primera y quizás última vez- el epicentro del balompié mundial. La juventud de la época se lanzó, entonces, a consumir en masa los medios, ya sea radiales o escritos como la mítica revista ‘Ritmo’. Con ello, nombres como Buddy Richard, Cecilia, José Alfredo Fuentes, Luis Dimas, Red Juniors, Danny Chilean, Gloria Benavides y Pat Henry acapararían el dial con inusitado dominio.

Para la ‘Nueva Ola’ distinguimos las siguientes etapas:

1. Formación (1960-1963): Es un período de búsqueda y adaptación de los estilos extranjeros. Por lo mismo, primero no sólo se canta en inglés, sino que además sus artistas llevan curiosos nombre en aquel idioma. Su sonido es más primitivo y duro, tal como en los primeros temas de ‘Danny Chilean’.

2. Consolidación (1963-1966): El movimiento gana madurez y es apoyado por los medios de comunicación masivos y por productores, verdaderos artífices de ídolos para el público juvenil. Aquí caben grupos como ‘Alan y sus Bates’ y ‘Los Ramblers’.

3. Decadencia (1966-1969): Aparece el Beat Británico y las temáticas tienden a dirigirse a un público más adulto. El sonido es menos agresivo y más melodioso tal como en ‘Los Blues Splendor’ y ‘José Alfredo Fuentes’.

Sería en este contexto en el que aparecerían dos grupos de rock que destacaban por su talento, capacidad instrumental y coherencia y que vienen a ser los verdaderos pioneros de lo que hoy es el rock nacional. Hablamos de ‘Los Vidrios Quebrados’ y ‘Los Mac’s’.
Pero ellos son parte de la próxima parte de esta frenética historia de la que somos todos, orgullosos herederos.

 

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