Embarcados
en la siempre demandante tarea que significa visualizar una historia
con la necesaria objetividad, hoy llegamos a la tercera parte de
una travesía que ha resultado ser tal como la vida misma...
equilibrio mágico entre aciertos y sin sabores, entre luz
y oscuridad.
La semana pasada nos remontamos
al vigor creativo que a comienzos de los 70’s generó un
par de bandas que han resistido al paso de los años con
profundo coraje: Los Jaivas y Congreso. Aparte de ellos, también
recordamos a otras leyendas de la época como Los
Blops y Aguaturbia. Sin embargo, todos sabemos que esta incipiente escena
en vías de consolidación, sufrió entonces
un duro golpe de la mano de los traumáticos cambios políticos
de 1973. A partir de allí, el rock nacional transitó por
momentos de profunda censura y abandono, hasta alcanzar la desconcertante
masividad y variedad del llamado rock latino. |
Una de
las bandas que en rigor se formó en la década
de los 70, pero que se consolidó posteriormente fueron los
míticos Tumulto, quienes han escrito con sangre, sudor y
no pocas lágrimas su merecida página en esta cautivante
historia. El fundador
de la agrupación, Poncho Vergara,
describe la situación del rock criollo en aquellos años: “Recuerdo
especialmente la convocatoria que tuvo el rock chileno en el tiempo
en que Juan Miguel Sepúlveda estaba en la Radio Nacional.
Recuerdo cómo se asustaron autoridades de la época,
porque era un movimiento que estaba creciendo muy rápido
y daba mucho para protestar contra el gobierno, por eso lo pararon.
Fue un momento mágico que duró poco”.
Años 80’s
A la revolución que significó el arribo de la voz
de los ochenta, una serie de bandas como Arena Movediza, Amapola
y Sol de Medianoche fueron
el preludio perfecto. Soledad Domínguez
de Sol y Medianoche nos cuenta sobre la dura realidad que rodeaba
al rock chileno: “Salir a pegar afiches era un tremendo
desafío y
había que arrancar no más y todo eso. Para mí fue
muy emocionante esa época, aunque me afectó muchísimo
la censura porque igual fui víctima de ella. Justo cuando
nosotros estábamos en el peek del éxito, íbamos
a lanzar el disco en grande -cuando ya habíamos hecho un
contrato por intermedio de la EMI para el Festival de Viña
y habíamos ido a Buenos Aires para grabar con el sonidista
de Charly García- y a la vuelta de Argentina no se pudo
hacer nada, porque supimos que ya no podíamos seguir tocando
y cada vez se fue coartando más la posibilidad de trabajo
para nosotros.”
Pero los grandes protagonistas de
la década supieron producir discos, venderlos, llegar a
las radios y convocar al público masivo borrando de un plumazo
la tradición de gimnasios y marginalidad a la que el rock
rápidamente se acostumbraba. Sin duda, el gran referente
del rock chileno de los 80’s son Los Prisioneros,
la banda que mediante letras simples y directas remeció a
una juventud que los adoptó como verdaderas portavoces. ¡Qué mejor
que saber lo que el mismo Jorge González se refería
al hablar de la voz de los ochenta!: “la canción
tiene mucho de ensoñación, algo que va mas allá de
la realidad. Cuando grabamos ese tema no nos parecía nada
del otro mundo y hasta lo encontrábamos ganso. Ahora le
encuentro más sentido. Al comienzo me decepcioné porque
imaginaba que había un montón de bandas como nosotros
y que cuando saliéramos iban a aparecer. Nos dimos cuenta
que lo único que había eran bandas a lo Charly García
que en realidad disfrutaban del rock sinfónico y que estaban
haciendo esa música para ganar plata”.
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Pero evidentemente hubo mucho más
que Los prisioneros. Al contrario, este período de luz fue
escenario de una amplia variedad que incluyó el pop de Upa,
Aparato Raro, Viena, Nadie y Emociones
Clandestinas, las propuestas
más originales de Electrodomésticos, Fulano y De
Kiruza, las nuevas tribus del metal como Dorso
y Massacre y el
incipiente movimiento hip-hop de Los Panteras Negras. Creemos que
todos ellos fueron protagonistas de uno de los momentos más
emblemáticos de nuestra cultura contemporánea.
Dentro de ellos considero como caso
notable a Electrodomésticos, proyecto de avanzada que es
ahora una banda de culto por su singular forma de llegar al oído
del auditor, su uso de la tecnología y sus citas sonoras
extraídas de los medios masivos. Más allá de
la mera música, Electrodomésticos era una epopeya
experimental que, mediante nuevos medios técnicos y líricos,
llevó a nuestra música a nuevos territorios.
Lo mismo pasa
con Dorso. Rodrigo
Cuadra nos cuenta sobre los que fueron pilares de la banda: “Dorso
en serio comenzó desde el 85 en adelante. Ahí las
influencias eran mitad y mitad, grupos heavy o thrash por un
lado y grupos de vanguardia como Robert Fripp, Brian Eno y hasta
grupos electrónicos como Kraftwerk por el otro. Con esas
influencias el resultado iba a ser necesariamente algo distinto;
aparte de que queríamos diferenciarnos de Tumulto y Panzer.
Dorso tenía que ser una inclasificable música bizarra.
Queríamos romper con todo lo que sentíamos
en el ambiente.”
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