En
nuestra tierra, cuan de innumerables músicos, siempre se
piensa que un periodista quiere atacar al artista y jamás
se piensa en que éste, pueda tratar de ayudar en lugar de
acabar y mal hablar de los talentos de cada uno.
Mal no por los periodistas (hay uno que otro parlanchín),
sino or los músicos de estrecha y pequeña mente que
no dan a torcer sus duros brazos. Por qué no nos damos cuenta
que en nuetsro país están apareciendo cada vez más
de los mismos, y no por una cuestión de no ser respetados
por empresas particulares o que mi estilo no se lleva a cabo en
Chile, bah, patrañas y habladurías de mediocres y
flojos, eso queda para quienes desean las cosas fáciles,
sin trabajo previo y a un costo de vida espectacular. Estas frases
no son ni envidiables ni codiciosas, sino tristes y penosas, ya
que habiendo tanto capital humano, se pierde y se duerme por no
querer llegar a ser alguien dentro del medio. Ejemplos claros de
personas que cada día se levantan en busca de esta presea
dorada, son gente de apellidos desconocidos y bandas que alguna
vez fueron y estuvieron en sitiales. Ahora gozan de la indiferencia
y del poco talento que otros entregan a sus ex audiencias.
Qué sucede con bandas como Ergo sum, o uno de los guitarristas
mejor preparados dentro de nuestra escena que es despachado por
la preferencia de un apellido denominado Silva, me refiero al sesionista
Juan Andrés Anderson.
Por qué será que al público nacional le encanta
degustar sonidos foráneos o quedarse con los mismos sonidos
locales, es una pregunta que ha sido muy difícil responder,
y eso que ha sido debatida con los propios actores de la música,
y ellos también piensan que son desechados por música
anglo o música perteneneciente a otras latitudes del orbe.
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Cuándo
será el día que en una misma semana se presenten Los
Jaivas, Fulano, Silva, Anderson y Ergosum en escenarios cercanos
a un radio de ocho cuadras, y que la gente tenga la capacidad de
aistir no sólo al del Mago, sino al de los otros ya mencionados.
Es una difícil tarea para todos los que habitamos nuestro
país, derrepente igual es bueno pasar a se un nacionalista
de sus propias bandas musicales, y ser tirano al momento de seleccionar
la música que queremos escuchar. Es una verdadera tarea para
la casa que debemos saber respetar como idea y saber llevarla a
cabo como sociedad.
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