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En
el mundo y muy particularmente en Chile, el interés de los
jóvenes por acercarse al universo paralelo de la música,
ya sea como aficionado o como un futuro profesional, ha ido en vertiginoso
aumento. Quizás en respuesta a una sociedad cada vez más
enferma, fría y sobrepoblada, la música, el teatro,
la pintura, la danza y todas las artes aparecen, más que
nunca, como una de las actividades y alternativas de vida más
bellas, armónicas y liberadoras de tensión.
Otra manera de explicar esta situación, podría tener
que ver con la tecnología, pues hoy en día, instrumentos,
equipos de grabación, computadores y MTV están mucho
más al alcance que antaño. O quizás, sea producto
de la explosión cultural de la que Chile ha gozado desde
principios de los noventa. En fin, lo más probable es que
la verdadera razón sea una combinación de éstos
y otros factores.

Es
así que en Santiago, las escuelas de música popular
(Escuela Moderna, SCD, Projazz), han visto en los últimos
años, un inusitado aumento en la demanda por sus carreras.
Es el caso de la Escuela Moderna, que mientras durante los noventa
se refugiaba en un pequeño sitio de Providencia, hoy es un
gran edificio en Vitacura que no obstante, ya se está haciendo
insuficiente frente al vendaval de alumnos que tocan su puerta.
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Sin
embargo, a nivel latinoamericano y mundial, la industria de la música
está en peligro de extinción. Alarmantes estudios
demuestran que a pesar de los esfuerzos que se llevan a cabo, 2
de cada 5 discos de música latina son ilegales. Según
informes de la FLAPF, en Chile la piratería alcanzó,
a fines de los noventa, el 16% de un mercado donde se distribuyen
10 millones de copias legales y 1.9 millones de copias piratas.
¡Recuerda!, una copia pirata destruye el esfuerzo de artistas,
compositores, intérpretes y firmas discográficas.
Por
otro lado, la presencia en Chile de productos de alta tecnología
como teclados, softwares, tornamesas y equipos de grabación,
ha contribuido a desarollar nuevas y más económicas
maneras de concebir música. De esta manera, hemos sido testigos
del nacimiento de DJ's, del hip-hop, de la música electrónica
y de la posibilidad de grabar una maqueta más que decente
¡en el living de nuestra casa!. Gracias a la tecnología,
lo que hace 10 años atrás parecía imposible,
hoy es una realidad.
Ojalá
se haga realidad también, el sueño de ver a la música,
lenguaje universal, recordarle al mundo que la humanidad entera,
sin importar diferencias políticas, sociales, religiosas,
culturales o ideológicas, siente el mismo placer cuando lo
que está en el aire es nuestra amante, la música.

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