El cambio es una palabra temida, y es que aunque no estemos conformes con nuestro estado actual, preferimos mantenernos en el lugar antes que arriesgarnos a lo nuevo y desconocido, a sentirnos extraños en situaciones a las cuales no estamos acostumbrados o a que no valga la pena perder lo que tanto tiempo y sacrificio nos ha costado lograr. En la música el tema no es distinto. Muchos creen que afuera están las oportunidades, el conocimiento y “la gran escuela”, pero pocos son los que se arriesgan a cruzar las fronteras y conocer el cuento desde la otra cara de la moneda.

Uno de los que se atreven es Pancho Molina, el eje principal de la banda de jazz “Pancho Molina y los Titulares” y ex baterista de uno de los grupos más destacados dentro de la música chilena, Los Tres. Con Los Titulares ya lleva dos discos, el primero homónimo del año 1999 y el segundo titulado “El Perseguidor” del año 2001. Estos fueron editados junto a destacadísimos músicos, como Carlos Silva en piano, Pedro Greene en percusiones, Rodrigo Galarce en contrabajo y Cristián Cuturrufo en trompeta, entre otros, quienes han desfilado, indistintamente, junto a Pancho Molina en sus actuaciones en vivo y en estudio. Sobre este tema Pancho declara que el jazz y la música en general, es un proceso de descubrimiento y renovación constante. “En este estilo es bueno el roce con otros músicos, nutrirse de nuevas ideas y estar en un cambio permanente. Cuturrufo me dijo una vez que en el jazz no hay matrimonios”.

Pero volviendo al tema del cambio -palabra que Pancho Molina conoce bastante bien- es importante destacar que este brillante músico chileno, se aventuró embarcándose en un viaje hasta Nueva York. Vivió y trabajó allá, tocando en diversos clubes de jazz, conociendo y viviendo en carne propia, las experiencias de un músico en la gran manzana. Hoy puede hablar con propiedad sobre las diferencias entre nuestro medio y el extranjero:

“Nueva York es una ciudad que está fuertemente involucrada con la música y el arte en general. Existen muchos bares y Restoranes con música en vivo y es mucho mejor remunerado que en Chile. Ahora, al igual que acá, si tocas jazz no es tan bueno, pero igual se puede. Conocí músicos que están allá hace 8 años y tocan todos los días”.

Molina agrega que no hay gran diferencia entre el nivel técnico de los músicos chilenos y los extranjeros, pues "en todos lados hay buenos y malos artistas". Así, es más importante la calidad de la música que el nivel del ejecutante, pero, asimismo, asegura que la técnica la da el 'carrete' y que, lógicamente, entre más tocas, mejor nivel logras. Desde ese punto de vista deducimos que ya sea en Nueva York o en Santiago, la práctica es lo más importante. En este sentido Molina tiene gran experiencia, pues mantiene un calendario de tocatas para nada despreciable, pero ya planea volver a EEUU a continuar sus actividades:

“Voy a estar en Chile todo este año, por lo menos hasta Noviembre. Me quedó gustando, pero me vine a estudiar un poco, para luego volver de todas maneras. Como no viajo tanto, puedo alternar mis actividades en Chile con Los Titulares”.

Envidiable es la experiencia y las vivencias de este baterista chileno, que se da el lujo de codearse con grandes músicos, tanto en Chile como en los EEUU. Se declara complacido con el hecho de que aunque el jazz no sea masivo, se mueva y bastante, como para lograr buenos resultados en festivales, en el aumento de discos nuevos de jazz en Chile y en la continua aparición de tocatas, como la que presentará este Jueves 24 a las 21:00 hrs. en la sala SCD de Bellavista, junto a su banda Los Titulares.

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