30 de octubre de 2003

Esta semana y como preludio de lo que será la actuación de Marty Friedman, recordaremos la visita de Paul Gilbert a Chile y sus momentos vividos en nuestro país en el marco de su "Clinic Tour 2001"... Haz clic y viaja con nosotros.

BITÁCORA
Pese a ser uno de los guitarristas más codiciados en el globo -por su 'divino touch en el freetboard'- y comandar a una de las bandas que sobrevivieron al holocausto de mediados de los noventa, Paul Gilbert no transa al momento de crear música. Esto lo ha llevado a recorrer los cinco continentes para mostrar y demostrar - con su compañera Ibanez- lo que no todos son capaces de hacer en un mástil de 24 espacios. Obviamente, sabiendo que Gilbert omite el vibrato en cada una de sus guitarras. FancyMusic.com se introdujo en la intimidad del ahora frontman y guitarrista de su propia banda, para ver cómo fue, cómo es y cómo será la vida de este 'Señor Grande'.

PRIMER ACTO: Aeropuerto
Luego de una extensa búsqueda a través de los pasillos de nuestro aeropuerto, dimos con un tipo alto, flaco y de pelo corto (como Gilbert se describe), que al momento de vernos, lanzó la palabra más amena y cordial que un músico pueda decir -después de volar por más de un día de Japón a Perú y de ahí a nuestro país-: 'cool'.

Trayendo consigo una cara que explicaba de inmediato 'no entrevistas, no fotos', Gilbert demostró otra virtud, que es el tipo más sencillo que alguien pudiera imaginarse. Una vez en la camioneta que nos llevaba al Hotel, FancyMusic.com preguntó al eximio guitarrista acerca de su relación con el bajista de su ex banda Mr. Big, Billy Sheehan.

PG: Billy es un tipo con un carácter difícil. Si no está de humor, puede ser muy desagradable, pero cuando anda bien, es la persona más simpática que puede haber. Creo que la relación es mejor ahora que estoy fuera de la banda que cuando estaba dentro. Billy era aquel que siempre quería hacer todo, tú sabes, componer, cantar, esto va así y esto otro acá. Sin embargo, nunca me molestó eso, ya que al momento de tocar, siempre era increíble. Billy es un gran músico y una gran persona, pero es bastante corto de genio.

Mr. Big realizó dos giras con la banda progresiva canadiense Rush, ¿Qué aprendiste de Alex Lifeson -guitarrista de Rush- durante las giras?
PG: Tocamos con Rush en las giras Presto y Roll the Bones. Eso sí que fue increíble, tú sabes, telonearlos fue una experiencia musical grandiosa para nosotros. De Alex te puedo decir que siempre me cautivó su incansable paciencia. No menciono el sonido porque él toca increíble. Creo que lo más importante, en materia de aprendizaje, fue el cómo ellos se trataban en las giras, siempre compañeros, hasta el final. Mr. Big tomó ese adjetivo para incorporarlo dentro del núcleo que éramos. "Por algo duramos tanto y vendimos tantos discos" -risas-.

¿Qué opinas de Jason Becker? ¿Es cierto que grabaste uno de los tracks del tributo a él?
PG: Es un tema bastante delicado, tú sabes, esa enfermedad es terrible y lo tiene postrado. Jason es uno de los guitarristas más grandes que he escuchado. Muy virtuoso y muy comprometido con lo que hacía. Le deseo lo mejor. En materia del tributo, me asignaron una canción que jamás había escuchado en mi vida, y la preparé sin darle importancia. Todo comenzó cuando estábamos grabando. Ese corte tenía algo especial, mágico y espiritual. Ahora la escucho y me emociono bastante. Creo que Jason entregó mucho de sí a su música. Entregó parte de su alma.

SEGUNDO ACTO: Almuerzo

Sentados en el sobrio comedor del Hotel Rugendas, Gilbert se dispone a degustar un pescado nacional, encubierto con nombres franceses. Mientras él come, FancyMusic.com retoma la conversación y Gilbert no tiene más palabras que decir, excepto un ameno "cool".

En tu último disco -"Alligator Farm"- se oye un dejo nuevo punk o punk melódico. Me refiero a bandas como Blink 182, Green Day u Offpring. ¿Qué hay de ello? ¿Te sientes influenciado por ese sonido?
PG: Es cierto, me encanta ese sonido. Creo que Green Day es una excelente banda. El año pasado tuve la ocasión de ir a un concierto de ellos en Tokio y son increíbles en vivo, mucha fuerza en su interpretación y me pareció bueno el sonido como para incluirlo en el álbum.

¿Cuál es tu relación con el Blues? ¿Es un sonido que te agrada?
PG: Absolutamente, me gusta mucho Pat Travers, es muy cool. Ahora tengo un proyecto en marcha para grabar un álbum de Rock-Blues con Jimi Kidd, que es un gran blusero de Chicago y además es mi tío. Es un tipo formidable y estoy muy feliz de poder hacer algo cercano al blues.

¿Cuáles son tus héroes de la guitarra?
PG: Eddie Van Halen, Ritchie Blackmore, Jimmy Page. Creo que son los más importantes para mí. Eddie es mi maestro y de él he aprendido mucho. Blackmore y Page son de otro estilo, pero son un par de guitarristas increíbles. En mi último disco hago una adaptación de un solo de Jimy Page. Es un grande.

¿Qué opinión te merece Vinnie Moore y sus sweeppicking?
PG: Creo que Vinnie inventó los sweeps. Vinnie es un gran "barredor".

Háblanos acerca de las guitarras que usas para estas clínicas.
PG: Creo que tengo mil, todas ellas Ibanez. Mira, para contestar esa pregunta, lo principal es decir que ellos fabrican la mejor guitarra del mundo, ya que entregan todo lo que un guitarrista necesita. Para esta gira traigo una PGM1000 y una Ibanez de siete cuerdas. La segunda la utilizo en ciertas canciones del "Alligator Farm" y creí necesario traerla en esta gira, porque es bueno que el público aprenda de ella. Es una gran arma -la 7th string- me da sonidos que busqué por mucho tiempo. Su séptima cuerda armoniza mucho más mis acordes y eso queda demostrado en 'Let the Computer Decide'. Ahora, prefiero no compartir más de la clínica, porque quiero que vean ahí lo que las guitarras Ibanez pueden hacer.

TERCER ACTO: Sound Check / Prueba de Sonido

Con quince minutos de siesta en su cuerpo, Paul se dirige a conocer a los guitarristas que lo acompañarán en escena. Se ve más repuesto, pero su infante cara lo delata al momento de entrar al teatro.

En el escenario, lo esperan Rodrigo Bari, Alejandro Silva, Carlos Corales, Juan Andrés Anderson y Alejandro Tefarikis. El nervio arremete en sus zurdas manos que tendrán la difícil misión de batir a duelo a uno de los creadores del need for speed. Se enchufa e improvisa un desconocido blues arreglado magistralmente por él. Luego de pequeñas conversaciones con los reclutados, Paul los encanta con su PGM1000 afinada en un complejo Re.

Queda conforme - al parecer- con los guitarristas, demostrando empatía inmediata con Silva, quien no se queda abajo al momento de batir a la estrella.

Su garganta carraspea tímidamente hacia un costado. La voz lo trata de abandonar, pero es aquí cuando la protege con un misterioso Hajda - pañuelo Árabe- que traía desde el hotel.
Todo listo y dispuesto para el show, mientras Paul Gilbert está presto a volver al teatro que tendrá sus vacías butacas, llenas de sedientos guitarristas locales. Abandona el recinto para dirigirse a cumplir con su extensa y agotadora agenda, la que incluye una entrevista con Alfredo Lewin en Radio Futuro y una pequeña primicia en la televisión.

En el escaso tiempo muerto -que permitía su agenda- Gilbert se encuentra dormitando en la van, pero sorpresivamente, despierta al escuchar algo en la radio del vehículo. ¿Qué es esto?, fue su tajante pregunta. Lo que escuchó era 'La Conquistada' de Los Jaivas, canción que compara de inmediato con el sonido del legendario power trío, Cream. Gilbert se queda el resto del track, emulando una imaginaria batería.

CUARTO ACTO: PAUL GILBERT IN CLINIC, Ibanez Tour 2001
19:30 hrs. Tiempo preciso en que se abre la puerta de su camarín y con ello, la procesión de fans que esperaban conseguir y llevar a casa, un recuerdo escrito de su maestro. Pide que pongan el disco de AC/DC que había sobre su cabezal Marshall en la prueba de sonido. Cierra la puerta y comienza a cambiar las cuerdas de su PGM1000.

20:00 hrs. No faltaba nadie, todas las butacas llenas y de fondo, se fusionaba el sonido de un AC/DC de antaño con el murmullo de la gente.

-Paul coge su guitarra y se dirige al escenario.

Era su público, sus alumnos, esos que en 1986 colocaban sus cassettes de Racer X para pedir prestada alguna técnica o sonido del maestro. Una audiencia que esperó tres años para volver a estar con su mentor. Ese gigante que antes meneaba su largo pelo al tocar en Mr. Big. Ahora estaba en vivo, era de carne y hueso y con más furia y ganas que nunca. Mezcló sus virtuosas escalas con canciones de Hendrix, diciendo que Hey Joe también podía ser tocada a su manera, pero con respeto. Se burló -suavemente- de Eddie Van Halen. Tocó como Malmsteen y destruyó a las Spice Girls con su gran arreglo musical en '2 become 1'. Deslumbró a los más de novecientos espectadores con su versión Betlemaníaca de 'All you need is love' y concluyó con una canción navideña escrita para el "Merry Axemas II" de Steve Vai.

Hay que mencionar la espectacular y sin palabras jam session que realizó en conjunto con los nuestros.

Escrito en 2001 por Rainiero y Juillex

 

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