Se dice que nuestro país goza de una historia musical fabulosa y de tener expositores talentosos, pero, dónde escuchamos sus nombres, en qué lugar muestran su arte y cómo sobreviven envueltos en la más densa nube llamada, anonimato.

Poseemos un centenar de guitarristas, es cierto. Muchos quieren llegar a ser como el Mago -Alejandro Silva- o muchos han sido olvidados, como le sucedió al ex Diva, Rodrigo Bari. Otros realizan su música en bandas de covers emulando a sus guitarristas favoritos para así, terminar en la más triste y melancólica desdicha del no reconocimiento.

Dentro de esta camada de seguidores del fretboard, se encuentra uno virtuoso -como muchos lo han llamado- que ha sido elogiado hasta por profesores de música. Su nombre es Daniel Aguirre, desconocido por muchos, pero halagado y vitoreado por el resto.

Su historia se remonta a La Serena, donde se formó como persona y educó sus manos en la más insólita y desconocida ausencia de gritos y saludos. Guitarrista por excelencia y compositor por inercia, una dualidad que lo llevó a juntarse -por esas raras situaciones del destino- con el ahora virtuoso bajista de Dracma, Cristián Rozas.
Su banda fue bautizada como Dracma -paradoja para Rozas- y ejecutaban arias de agrupaciones como Bon Jovi, banda que enseñó a Aguirre el nombre de un eterno blusero honroso, tildado, Richie Sambora -de quien Daniel se aferró hasta su llegada a Santiago cuando conoció a Petrucci. También tocaban canciones de Guns N' Roses y se especializaban en bandas progresivas como Rush o Yes, siendo YYZ uno de sus caballos de batalla.

Era la época en que Aguirre paseaba sus manos sobre una guitarra roja, CMI Cort. Al conocer a Sambora, Aguirre cambia su guitarra -después que su padre negocia la transacción de la Cort en 50 mil pesos- por una Kramer modelo New Jersey n° xxxxxxx, hacha fundamental de Sambora. Su sonido comienza a perfeccionarse al tener bajo su mano derecha un verdadero Floyd Rose. Rosas ya empinaba sus slaps hacia la capital.

Dracma estaba conformado por Cristián "Garfio" García en batería - quien en una Tama realizaba el majestuoso solo de Peart en YYZ-, Cristián Rozas en bajo y Daniel Aguirre en guitarra. Cuando necesitaban hacer covers, recurrían a vocalistas locales para satisfacer las necesidades.

Aguirre graba su primer demo titulado, All I Need, canción que se gesta en un estudio amateur con baterías electrónicas que llevaron a los conocidos de Bobby a decir que era una verdadera metralleta. All I Need era fruto de la mezcla glamorosa de principio de los noventa y de su reciente gusto por Diva, en donde Bari militaba.

Aguirre viaja a Ecuador donde su hermano y el derecho de llevar a su Kramer es vetado por su padre, quien dice que si la llevaba, éste no aprendería nada en la universidad. Aguirre llega a Ecuador y compra una guitarra acústica, lo cual le permite ahogar las penas rockeras y cambiarlas por miles de ideas bluseras. Vuelve a su país y decide ir a estudiar a Santiago -donde actualmente cursa sicología-.

Su incansable energía creativa, lo ha llevado a escribir una serie de piezas musicales, que en resumen, no ha podido mostrar por motivos de no contar con los músicos adecuados.
Daniel Aguirre es un músico a la altura de Silva, con la única diferencia que él no es conocido.
Escucharlo, es un agrado para el oído y una envidia para el guitarrista espectador. Poseedor de una técnica olvidada, Aguirre promete saldar cuentas con el desconocido espectador local.


N. Del E. Cualquier información extra sobre Daniel Aguirre, mandar mail al editor

 

 

 

 


 

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